Cómo convertir los problemas en oportunidades

La capacidad de convertir los problemas en oportunidades es una de las más importantes que puedes entrenar y, también, una de las que más te ayudará a crecer en los planos personal y profesional de tu vida.

Piénsalo por un momento. Es inevitable toparse de vez en cuando con obstáculos en casi todos los ámbitos de la vida (en el trabajo, familia, pareja, amistades…), así que se podría decir que casi la única decisión que podemos tomar al respecto es cómo afrontarlos.

Sí, tal vez haya unos privilegiados, aunque sin duda serán muy pocos, que tengan suerte y vivan toda su vida natural sin encontrarse con ninguna dificultad reseñable. ¿Parece deseable una vida así? De entrada podría parecer que sí, pero… como se suele decir, no es oro todo lo que reluce.

Las cosas no son tan simples: una vida más sencilla resulta muy cómoda, no cabe duda, pero también te priva de oportunidades para aprender, para endurecerte, para crecer como persona y afrontar el próximo reto con mayor fuerza, con mejores “armas” vitales. Una vida sencilla, en suma, muchas veces engendra personas poco preparadas.

Si eres como la mayor parte de la gente, probablemente te encontrarás con conflictos y problemas en tu día a día. Y esto me lleva a lo que te decía líneas arriba: casi la única decisión que podrás tomar es cómo afrontarlos. De cómo lo hagas, de las soluciones que encuentres, dependerá que ese problema acabe convirtiéndose en una oportunidad. En algo que, en definitiva, te hará más fuerte.

Así pues, ¿cómo transformar un problema en una oportunidad? No te sorprenderá saber que no hay fórmulas infalibles –no las hay para nada en la vida, me temo-, pero sí varios principios fundamentales que te ayudará mucho tener en cuenta. Por ejemplo:

  • No evites el problema. Nada de posponerlo, mirar hacia otro lado, buscar atajos, alternativas… lo primero, lo más básico, es aceptarlo y coger el toro por los cuernos. Ármate de paciencia, ármate de valor y piensa que un problema en realidad puede verse como un reto, como una forma de probarse a uno mismo. No es algo irresoluble, es una prueba, tal vez muy dura, que te hará mejor y de la que saldrás victorioso. Convertir los problemas en oportunidades implica, antes que nada, mirarlos de frente.
  • Aíslate, aléjate y reflexiona. Pon distancia y observa la situación problemática desde fuera. Imagina que le estuviera sucediendo a otra persona y trata de reflexionar de forma objetiva acerca de lo que le aconsejarías. Utiliza una libreta, haz esquemas, dibujos… lo que necesites.
  • Apóyate en la experiencia de otros. Es tu reto, pero nadie dice que debas resolverlo tú solo. Incluso aunque no quieras pedir ayuda, puedes buscar información en libros o en Internet acerca de cómo otras personas se han enfrentado a situaciones similares. Piensa en famosos o en personas que sean un referente para ti.

Transformar los problemas en oportunidades no siempre es sencillo, lo sé. Pero, como te decía, es una de las capacidades más importantes que puedes entrenar en la vida. Es una actitud, cuestión de derribar barreras mentales y adoptar una nueva forma de afrontar los desafíos. Merece la pena, ¿no crees?

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