“Hay que dar hasta que duela” Madre Teresa de Calcuta

Nunca olvidaré una experiencia que tuvimos hace algún tiempo en Calcuta.

Hacía meses que no teníamos azúcar, y un pequeño niño hindú, de cuatro años fue a su casa y le dijo a sus padres: ” No voy a comer azúcar por tres días, le voy a dar mi azúcar a la Madre Teresa “.

Era tan poquito lo que trajo después de tres días; pero el suyo era una amor muy grande.

Es muy importante poder tener una vida de Paz, de Alegría, de Unidad. Para ello no creo que haya una ciencia más grande que el Amor por cada Ser Humano.

Debemos aprender, como ese niño pequeño, que no es cuánto damos sino cuanto Amor ponemos al DAR. Dios no espera cosas extraordinarias.

Después que recibí el Premio Nobel, mucha gente vino y dio; alimentaron a los nuestros, trajeron ropas, hicieron cosas hermosas. Una tarde encontré a un mendigo en la calle, vino hacia mi y me dijo: “MADRE TERESA, TODOS TE ESTÁN DANDO ALGO. YO TAMBIÉN QUIERO DARTE ALGO, PERO HOY, POR TODO EL DÍA SOLO TENGO DOS MONEDITAS Y QUIERO DARTE ESO”.

No puedo contarles la alegría radiante de su rostro porque tomé esas dos moneditas sabiendo que si él no recibía hoy algo más, tendría que irse a dormir sin comer….pero sabiendo también que lo habría herido tanto si no las hubiera aceptado.

No les puedo describir la alegría y la expresión de Paz y de Amor de su cara. Solo puedo decirles una cosa: Al aceptar las dos moneditas sentí que era mucho más grande que el Premio Nobel, porque él me dio todo lo que poseía y lo hizo con tanta ternura.

Esta es la Grandeza del Amor. Tratemos de encontrar ese Amor y ponerlo en acción.

¿Dónde está Dios? Sabemos que Dios está en todas partes. En lo profundo de nuestros corazones todos tenemos ese deseo, esa llama quemante, ese anhelo de Amar a Dios. Pero: ¿Cómo podemos Amar a Dios, a quién no vemos, si no lo amamos en los otros a quienes si vemos? Cuando ustedes ven a una persona en la calle, ¿Quién es ella para ustedes? ¿Su hermano, su hermana? La misma mano amorosa que los creó nos ha creado a todos.

Nosotros, las hermanas y yo, hemos visitado a personas que no tienen nada ni a nadie, personas a las que nadie necesita o ama, a quienes nadie cuida, y no solo en la India. En la India y en África tenemos gente hambrienta de pan, pero en América, Europa, y todos los lugares donde trabajan las hermanas, tienen hambre de Amor: de ser necesitado, de ser Amado, de ser alguien para otros. Alguna vez, en Londres o Nueva York, tomé la mano de alguien sentado en la calle. El tomó la mía y me dijo: ” Oh, esta es la primera vez en muchos años que siento el calor de una mano. En tantos años, nadie tocó nunca mi mano. No he sentido un Amor Humano o el calor de una mano”…..Jamás me olvidaré de ésto.

MADRE TERESA DE CALCUTA

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